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HISTORIA

ALBERTO BENJAMÍN SIMPSON

Nuestro Fundador

Albert Benjamin Simpson, fundador de La Alianza Cristiana y Misionera, nació el 15 de diciembre de 1843 en Bayview, Isla del Príncipe Eduardo, Canadá. A temprana edad sintió el llamado de Dios en su vida a predicar y luego experimentó una conversión dramática a la fe en Jesucristo.

Después de descubrir esta línea en el Evangelio Misterioso de Salvación, de Walter Marshall, "El primer buen trabajo que realizarás es creer en el Señor Jesucristo", Simpson comprometió su vida con Cristo; escribiendo el himno de “Cristo Solo” que también encendió una pasión insaciable en su corazón para alcanzar a los perdidos.

Luego se inscribió en Knox College (Toronto) para recibir capacitación teológica. Después de graduarse en 1865, Simpson aceptó un pastorado en la Iglesia Presbiteriana Knox en Hamilton, Ontario, casándose con Margaret Henry el mismo fin de semana.

En 1873, a los 30 años, Simpson salió de Canadá para pastorear la Iglesia Presbiteriana Chestnut Street en Louisville, Kentucky, y más tarde la Iglesia Presbiteriana Thirteenth Street en la ciudad de Nueva York (NYC). Su deseo de ministrar a la avalancha de inmigrantes que llegaban a Nueva York se encontró con una gran oposición del liderazgo de su iglesia. Finalmente renunció a su prestigioso pastorado y se dispuso a establecer el Tabernáculo del Evangelio, una iglesia en el corazón de la ciudad, donde todos los pobres, indigentes, enfermos y desplazados serían bienvenidos.

 

El ministerio de Simpson hacia los inmigrantes de Nueva York le hizo preguntarse acerca de las masas no alcanzadas en todo el mundo. Fue entonces cuando desarrolló una carga insaciable para la evangelización mundial de las almas perdidas. Simpson, centrado en esta carga, comenzó a reunir personas de ideas afines con pasión por llevar el Evangelio a los confines de la tierra. Procedió a celebrar reuniones evangelísticas los domingos por la tarde. Estas reuniones, que luego se convirtieron en reuniones de campamento y avivamientos en otros lugares a lo largo de la costa este, fueron esencialmente el comienzo de La Alianza Cristiana y Misionera, una sociedad totalmente dedicada a experimentar la "vida más profunda" en Cristo y completar la Gran Comisión (Mateo 28:18-20). Después de haber experimentado personalmente una curación física milagrosa, Simpson continuó acuñando el fundamento de la doctrina de La Alianza, el Evangelio Cuádruple: Cristo nuestro Salvador , Santificador , Sanador y Rey que viene.

 

Simpson fue un escritor prolífico desde el comienzo de su ministerio, y fue autor de 101 libros e innumerables himnos, publicaciones periódicas, folletos, artículos y planes de estudio a lo largo de su vida. Su influencia continuó moviendo los corazones de misioneros, pastores y personas de todas las denominaciones hacia la difusión del evangelio en todas las tierras.

Nuestra Historia

La Alianza Cristiana y Misionera es un movimiento vivo, dinámico y transformador que nace de la visión dada por Dios al canadiense, el reverendo Albert Benjamin Simpson.

En 1881 Simpson renuncia al pastorado de la prestigiosa iglesia Presbiteriana de la calle 13 en Nueva York, ya que los líderes de la iglesia no deseaban recibir los inmigrantes a quienes él había evangelizado. Por fe coloca un anuncio en el New York Times diciendo: “Si usted tiene una pasión por ganar el mundo para Cristo, venga y reúnase conmigo”, siete personas de diferentes denominaciones respondieron al llamado.

Para 1882 el reverendo Simpson inicia el Instituto de Entrenamiento Misionero (Universidad de Nyack), un centro de evangelización: “El Tabernáculo del Evangelio” y publica la primera revista misionera ilustrada en EE.UU: “El Evangelio Para todas las Tierras”; asimismo una revista para difundir el mensaje salvador de Jesucristo, "La Palabra, El Trabajo, y el Mundo" (Alliance Life). Para 1884, Simpson y un puñado de hombres fueron capaces de financiar el envío de cinco misioneros al Congo (República Democrática del Congo).

 

Simpson creía que Cristo no sólo era su salvador, sino también su santificador, a través de un encuentro espiritual dramático que cambió el rumbo de su vida. También experimentó a Cristo como su sanador, después de luchar muchos años con mala salud. Esta fue también una época en que la iglesia estaba redescubriendo la verdad acerca de la venida de Cristo como nuestro Rey que viene, y esto se convirtió en el marco de la doctrina de La Alianza, conocido como el Evangelio Cuádruple: Cristo nuestro Salvador, Cristo nuestro Santificador, Cristo nuestro Sanador y Cristo nuestro Rey que viene pronto.

 

Para 1887 dos sociedades son formadas, La Alianza Cristiana y La Alianza Evangélica Misionera, ambas parte de un movimiento vivo. Entre 1890 y 1920 La Alianza se compromete en varias áreas del servicio, tales como: La Casa Berachah, dedicada para que personas de todo el EE.UU y del exterior pudieran tener un lugar para ser transformados a través de “el descanso, la vivificación, y la sanidad divina”, más de 10.000 personas fueron servidas en menos de quince años; así mismo la Misión abre las puertas de la avenida 9th en New York, la cual proveía alimento a miles; igualmente se crea Christian Publications, se da inicio a casas para víctimas de trata de blancas y orfanatos en EE.UU, China e India. También se da inicio a micro clínicas, centros de entrenamiento vocacional, “Industrias Misioneras” que empleaban a cientos de personas creadas como respuesta a un evangelio práctico, a su vez, bancos de ropa y alimentos se ponen en marcha, una amplia variedad de instituciones educativas cobran vida como Jardines infantiles, Colegios, escuelas para niños con necesidades especiales, y servicios diseñados para inmigrantes. Seis instituciones de entrenamiento misionero se fundan (tres son universidades).

 

Para 1897 las dos sociedades se fusionan para convertirse en LA ALIANZA CRISTIANA Y MISIONERA se transfieren todas la propiedades y bienes a nombre de La Alianza Cristiana y Misionera. Simpson se convierte en su primer presidente.

 

La Alianza continúa su imparable obra misionera en China (1888), Japón (1891), India (1893), Venezuela (1895), Argentina, Chile, Ecuador y Perú (1897). La Rebelión de los Boxers (1900) provocaría los primeros mártires de La Alianza, 19 misioneros de nacionalidad sueca y sus 13 niños fueron asesinados. No obstante, las misiones seguirían aumentando: Puerto Rico (1900), Sudán (1901), Filipinas (1902), Vietnam (1911) y Guinea (1919). El 29 de octubre de 1919 el Rev. Simpson pasa a estar en la presencia de Dios.

 

Para 1923 La Alianza llega a Burkina Faso, Cambodia, Mali y finalmente a nuestra amada Colombia.

Historia de La Alianza en Colombia

¡LLUVIA DE PIEDRAS, LLUVIA DE GRACIA!

“!Fuera los Protestantes! ¡Abajo los masones! ¡Que viva la Virgen!” gritaba la turba enfurecida mientras lanzaban piedras al Rev. Homero Crisman; los siete kilómetros desde Tulcán hasta la frontera colombiana se convirtieron en el corredor de la gracia divina para el sur colombiano. Al cruzar el puente de Rumichaca, el Rev. Crisman se encontraba a salvo y luego de caminar otros dos kilómetros cuesta arriba cargando su maleta llena de Biblias, Nuevos Testamentos y tratados, llega a Ipiales buscando posada. En la plaza central se encuentra con Teófilo Mera, un fotógrafo local, a quien le explica su situación y el gentilmente le ofrece su casa para hospedarse.

Esa misma noche Teófilo y su esposa Raquel le piden al Rev. Crisman que le explique lo que enseña la Biblia ya que querían saber porque ese libro era considerado tan peligroso para los sacerdotes católicos; antes de terminar la semana Teófilo y Raquel se habían entregado a Cristo y de esta manera, llegaron a ser los primeros creyentes de La Alianza Cristiana y Misionera Colombiana. Para entonces corría el mes de junio de 1923.

 

 

EXTENDIENDO LAS ESTACAS

Para 1930 con mucho sacrificio el Rev. Emanuel Prentice y un hermano ecuatoriano llegan al municipio de Tumaco en la costa nariñense, punto inicial para el alcance de la costa Pacífica para Cristo. La señora Gonzales y su hijo Aquileo Gonzales fueron los primeros creyentes en Tumaco y él fue el primer obrero laico en la costa Pacífica. En enero de 1932 La Alianza Llega a Armenia, Viejo Caldas (hoy en día Quindío, Risaralda y Caldas), en cabeza del Rev. Clyde y su esposa Ruth; poco después inician las primeras clases bíblicas con dos estudiantes, Ramón López y Jesús Rayale. Este mismo año bajo el liderazgo de Zoilo y Elías Góngora. La Alianza llega al Tolima (Campohermoso).

Mientras tanto, en Nariño Dios seguía moviéndose de manera sobrenatural como lo describe esta carta enviada por un sacerdote católico “Yo quiero escapar del error que me ha arruinado y quiero afiliarme a la Iglesia Evangélica para poder percibir, mientras gozo en su refugio, la verdad. Pocos saben cómo yo sé, el enredo del fanatismo ciego de la Iglesia Católica Romana”. En este mismo departamento se lleva a cabo la primera conferencia de La Alianza Colombia en el municipio de La Cocha, más de 100 personas asistieron representando 10 iglesias, quienes se congregaron bajo el lema “La oración en la vida del creyente”.

 

 

A TODA LENGUA Y TRIBU

Durante el primer año de la década, La Alianza Colombia (Misión) realiza su segunda convención pastoral, esto afianza las relaciones entre las iglesias de todo el país y demuestra la necesidad inminente de tener un Iglesia Nacional establecida. Debido a esto un grupo de pastores y misioneros trabajan en las primeras normas para la Iglesia Nacional, las cuales son puestas en práctica con el fin de ver si las mismas respondían a la necesidad de la iglesia. Ese mismo año se decide por unanimidad tener convenciones anuales de pastores, costumbre que se mantiene hasta el día de hoy.

Al año siguiente en 1941 se da un hecho histórico, el Instituto Bíblico Ambachico abre sus puertas para entrenar a los indígenas de las tribus Páez, Guambiano y Nasa para el servicio de Dios; el primero de su clase en Colombia. Para el año 1942 se inicia la traducción de la Biblia al idioma Páez por parte de las señoritas Mariana Slocum y Florencia Gerdel, y al Guambiano por parte del británico Rev. Edwin Dennis.

 

 

LA SEMILLA QUE NO MUERE, NO LLEVA FRUTO

El 5 de julio de 1950 llega al pequeño caserío de Campohermoso, Tolima, una turba numerosa de policías y particulares armados con fusiles, interrumpen intempestivamente y prenden fuego a todo lo que encuentran a su paso. Luego, al grito de ¡Viva la religión Católica! ¡Abajo los herejes! Comienza la persecución de los creyentes. Cuando los criminales se acercaron a la casa donde se encontraba el Rev. Pastor Martínez, su esposa y otra familia más, cerraron las puertas y comenzaron a orar. La turba llega e inician a romper las puertas en medio de infames improperios. El Rev. Martínez salió para enfrentarse a los malvados e implorar misericordia, pero no había comenzado a hablar cuando uno de ellos hace un disparo a quemarropa, que dejó instantáneamente muerto al siervo del Señor. Dos creyentes más murieron junto a su pastor, Julio Serrano y Emeterio Garzón.

Lo hicieron mientras oraban. De inmediato la turba se dirige al templo y colocan gran cantidad de gasolina y prendieron una bomba de dinamita que destruye el edificio por completo. Al día siguiente regresan y asesinan al joven predicador Zoilo Torres, hijo del fundador de la iglesia. La acusación “Leía la Biblia y enseñaba doctrinas evangélicas en casa”. Ese mismo día Dios obra un milagro y el maestro de la escuela cristiana, Eliécer Góngora, escapa con todos los setenta y cinco niños que tenía a su cargo. Entre 1950 y 1953 otros treinta y cinco Aliancistas, hombres y mujeres de Dios, fueron masacrados a causa de su fe.

 

 

HACIA NUEVOS HORIZONTES

¡Nuevas tierras, nuevos retos, nuevos horizontes! La Alianza finalmente llega a la capital colombiana! La Alianza de la fraguita da sus primeros pasos dirigida por el Rev. Elías Martínez. Durante esta década La Alianza pasa por un periodo de cambios necesarios, “Crecer duele”. El Rev. Eusebio Torres, presidente de la Iglesia Nacional, hace una serie de preguntas a las directivas de la Misión, las cuales marcarían la historia de La Alianza en Colombia. Sus preguntas pueden ser resumidas en ¿cuál es la diferencia entre “Misión” y “La Iglesia Nacional”? Esto llevó a la Misión, a entender que la Iglesia Nacional estaba madurando y era necesario tomar las medidas requeridas para continuar un proceso saludable. Como consecuencia se escribe, corrige, cambia y ajusta la constitución y todo lo relacionado con La Alianza Cristiana y Misionera Colombiana. Se escribe el manual de bautizos y se da apertura a la revista “La voz de La Alianza” para ayudar a unir La Alianza a través de la comunicación escrita. Esta revista llenó un vacío de comunicación, ya que las iglesias podrían saber que estaba pasando en el país y en el mundo. Ya que muchas iglesias no sabían más de lo que sucedía en sus propias comunidades. Todos estos fueron cambios necesarios para enfrentar las nuevas oportunidades y retos que dichos tiempos presentaron a la iglesia. Todo con el fin de nunca convertirse en un monumento de lo que alguna vez fue un gran movimiento de Dios.

 

 

¡AUTÓNOMOS, INDEPENDIENTES PERO UNIDOS POR LA CRUZ!

En los pasados años 60, la característica histórica del mundo fueron los cambios en lo cultural, económico y social. Todo esto se reflejó también en La Alianza de Colombia, sobre todo en las formas de dirección tanto a nivel local, regional y nacional, pues el Comité Administrativo Nacional (CAN) tenía una composición mixta de tres misioneros, tres pastores y un delegado de las Iglesias. La Misión es representada en la mayoría de reuniones por su Presidente. Para 1970 La Alianza Colombia es independiente y autónoma de La Misión de EE.UU. Los pastores Moisés Bedoya, José López, Miguel Mosquera y Daniel Tobar coordinan la iniciativa.

Estos cambios de la administración de La Alianza resultaron en fortalezas sobre todo en la educación y preparación para los nuevos pastores, pues para 1974 se logra la construcción de la nueva sede del Seminario Bíblico Alianza de Colombia. (Actualmente, Colegio Jorge Isaacs y Oficinas Nacionales).

 

 

COLOMBIA AL ENCUENTRO CON DIOS

Esta década se caracteriza por un gran movimiento de las iglesias en la evangelización y las misiones para alcanzar a los centros urbanos del país como: Puertos, capitales y ciudades de influencia industrial y económica en Colombia; esta estrategia se conoció como Colombia al Encuentro con Dios, ya que a pesar de tener un gran número de conversiones y bautismos La Alianza Colombia decrecía en números ya que la vasta mayoría de las congregaciones se encuentran en la zonas rurales, remotas del país y debido a la violencia y cambio económico miles migran a los grandes centros urbanos.

Este nuevo enfoque en la evangelización, procurando alcanzar a más personas y establecer iglesias con mejores condiciones y recursos para su crecimiento, requiere de la unión de propósitos y metas por parte de los pastores, directivas nacionales y de la Misión. Debido a esto la oficina de la Misión es trasladada de Cali a Bogotá, todo este mientras el Rev. Moisés Bedoya es presidente de La Alianza Colombia.

Las muestras más dicientes de esta clase de ministerio fue el establecimiento de nuevos grupos e iglesias en Bogotá, Cali, Medellín y en otras capitales, que con el tiempo han llegado a establecerse como iglesias con liderazgos responsables de su propia formación y discipulados efectivos, evidentes en la formación de otras iglesias de su entorno, o en otros lugares de Colombia y en el comienzo del avance misionero fuera del país.

 

 

RENOVANDO LAS ESTRUCTURAS

La década de los 90 fue una etapa de constante transición a todos los niveles, debido a que la década de los 80 terminó con mucha confusión en la parte administrativa, en el aspecto financiero con demasiada incertidumbre y el liderazgo con mucha desorientación, porque se había perdido mucha credibilidad al nivel del liderazgo nacional.

Toda esta situación presagiaba para La Alianza Cristiana Colombiana un futuro incierto y desesperanzador, con el atenuante que algunos líderes significativos, comenzaban a mirar como posible solución a la crisis, que cada región e iglesia fuerte tuviera su propia personería jurídica.

Las circunstancias requerían darle un giro radical al timón institucional, se necesitaba un liderazgo que focalizará un horizonte mucho más esperanzador para lo cual se requería entre otras cosas: recuperar la credibilidad del liderazgo nacional, estabilizar las finanzas, organizar los procesos administrativos con transparencia y efectividad, respetar y dignificar la tarea pastoral y que quienes ejercían el liderazgo hablaran menos e hicieran más.

 

 

EL COSTO DE LA TRANSICIÓN

La década del 2000 es un periodo de prueba a todo fuego, fue un tiempo en el que pudimos haber vuelto al principio de donde titánicamente ya habíamos salido airosos. El proceso de capacitación del liderazgo pastoral más joven durante la década del 90 los preparó para el diálogo reflexivo que incomodó a un grupo de líderes que estaban enseñados a exigir obediencia sin reflexión y ante la incapacidad de someterlos sin argumentos, se tornaron hostiles, inflexibles perdiendo la objetividad de la realidad en el entorno, situación que hizo tambalear la institución, ya que muchos líderes fueron confundidos.

 

 

EXTENSIÓN Y CONSOLIDACIÓN

Lo que va de la década del 2010 ha sido de extensión y consolidación en las relaciones, las comunicaciones y la modernización de la Oficina Nacional. Asimismo, sobresale la creación y desarrollo de los departamentos de: Relaciones & Proyectos, que nos ha conectado con el mundo y ha generado muchos recursos; Comunicaciones, con el que mejoramos nuestros eventos y nuestra imagen corporativa con el fin de acortar las distancias entre nosotros y nos han dado a conocer. Igualmente, se ha dado inicio a un proceso de transición a través del nombramiento de personas jóvenes con el acompañamiento de personal de experiencia, no solo en los consejos directivos y ministeriales a nivel local, regional, sino también en los directivos nacionales.

 

REVISTA COM-PASIÓN POR 90 AÑOS “EDICIÓN DE ANIVERSARIO”