La Ofrenda de Fin de Año es una oportunidad para nuestras iglesias de ser luz en medio de sus comunidades, respondiendo con acciones concretas de amor y generosidad. Es un llamado a compartir esperanza y bendecir a quienes más lo necesitan, con el fin de reflejar el corazón de Jesús en cada gesto. Por eso, nos alegramos al saber que muchas iglesias aceptaron este desafío y se sumaron con disposición y compromiso.