Convirtiendo El Dolor En Alegría

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Una de las crisis emocionales más fuertes para los seres humanos es el dolor al perder a un ser querido o familiar. Todos los que hemos vivido esta amarga experiencia entendemos cuán profundo es el dolor en el alma al saber que esa persona se fue y no estará más con nosotros.

Lucas 7: 11-17

En esta interesante historia vemos una mujer viuda que llora desconsolada porque la muerte le había arrebatado a su único hijo; pero luego tiene un encuentro personal con Jesús, el cual le devolvió milagrosamente su hijo a la vida.

El dolor y la angustia de la vida humana
La procesión fúnebre iba presidida por una banda que al sonido de flautas y címbalos gritaban y lamentaban lo que había sucedido, pero todo el dolor caía sobre esta mujer viuda al enterrar a su hijo único, vs. 7: 12. Este mismo dolor se inició en el paraíso donde se derramó la primera lágrima, resultado de la desobediencia de adán y Eva, ese dolor está presente todos los días en nuestros corazones por múltiples razones de nuestro actuar humano.

La compasión de Cristo
A Jesús, se le conmueve el corazón al ver la angustia de los que estaban en el funeral y se acerca lleno de piedad, vs 7:13.  Jesús siempre está presente en medio del dolor para consolarnos, Él puede cambiar el dolor en alegría, la adversidad en bendición y puede dar vida al que está muerto.

El poder de Jesucristo
Al Jesús tocar el féretro, porque en ese tiempo no había ataúd, fue un momento dramático, vs 7:14-15. Jesús rescató hacía la vida al que la muerte había tomado como presa. Jesús no es solo el Señor de la vida, también es el Señor de la muerte porque la ha vencido levantándose del sepulcro y cuando da una orden para arrebatar de manos de la muerte a una persona así se hace, ya que ha declarado que porque Él vive los suyos también vivirán.  Juan 14: 19.

Si todos experimentamos el dolor como consecuencia de la desobediencia en el Edén, también todos podemos buscar a Jesucristo aún en los momentos más oscuros de la vida para pedirle que nos ayude a pasar el valle de sombras de muerte y salir victoriosos como hijos del Dios viviente.

A veces cuando pensamos que todo se ha derrumbado y no hay una puerta para salir de la angustia, hay una puerta que nos puede dar la salida, Jesús dijo: “Yo soy la puerta, si alguno  pasa por mí, se salvará, podrá entrar y salir y encontrará todo lo que necesita” Jn. 10: 9

Por: Vicente Valencia