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Llevando Com-pasión

Llevando Com-pasión

En todas las esferas de la sociedad, y en cada circunstancia, Jesús nos mueve a vivir en Com-pasión por todos aquellos que claman por una esperanza para sus necesidades físicas, emocionales y espirituales; como familia Aliancista Dios nos ha permitido llegar tanto a grandes ciudades como al rincón más apartado de Colombia para llevar el evangelio de Cristo de muchas maneras:


Durante los desastres naturales que hemos enfrentado en nuestro país, nos hemos unido para ayudar y aportar a la restauración integral de las familias que lo perdieron todo. (El equipo de Comunicaciones recorriendo la zona  afectada por la avalancha en Mocoa, Putumayo. 2017).


Una de las problemáticas que más causa descomposición social en la ciudades es la drogadicción, la cual atrapa a miles de jóvenes que se pierden a diario porque no encuentran una salida para su adicción; sin embargo, estamos logrando que Dios restaure la vida de muchos otros que han decidido seguirle. (El pastor Gustavo Naranjo y su esposa trabajan desde hace más de 20 años para rescatar a los jóvenes de las drogas).


Las comunidades indígenas colombianas por años han sufrido el rigor de la guerra y el abandono, pero ha sido gracias a la semilla de la Palabra que fue sembrada hace más de 90 años que hoy el evangelio está creciendo fuertemente en su territorios. (Templo construido en un resguardo de los indígenas guambianos en Cauca 2013).


La comunidad carcelaria no sólo vive en privación de su libertad física, sino que sus corazones cargan con la presión de un pasado oscuro; aún así los muros de la prisión no han sido impedimento para que la libertad que trae la presencia del Espíritu Santo llegue a sus vidas. (Una voluntaria de la sede Piendamó atendiendo a los internos de la cárcel de Silvia, Cauca durante una jornada de bienestar y evangelismo en 2016).


Décadas de conflicto en Colombia han dejado grandes heridas y dolor en quienes hicieron parte de la guerra, sin embargo Dios ha venido sanando y restaurando los corazones de quienes han sido víctimas y victimarios durante el desarrollo del conflicto armado. (El Pastor Gilberto Malagón ha discipulado desde el año 2008 a Elda una excombatiente de las FARC).
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Vegalarga es un corregimiento de Neiva, Huila, que durante años de violencia sufrió decenas de ataques por parte de los grupos armados, en todo este tiempo y bajo estas circunstancias nuestra sede en este lugar logró mantenerse para dar una esperanza de salvación a sus habitantes. (El equipo pastoral durante la inauguración de la nueva sede en 2016).


Alcanzar nuestra Jerusalén, Judea, Samaria y hasta lo último de la tierra es una tarea constante que nos involucra a todos para ir hasta esos lugares donde hay mucha necesidad y hay corazones que están esperando que alguien les hable. (El pastor Carlos Solís en una actividad evangelística en las comunidades del Pacífico durante un viaje misionero de corto plazo en 2018).

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