Pasión Por Un Objetivo

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Pasión se define como la afición vehemente por un objetivo, es poner todo el empeño y el corazón en un mismo propósito, disponerse para alcanzar algo sin calcular el costo sacrificial que éste requiera.

A lo largo de las Sagradas Escrituras podemos encontrar pasión en muchos personajes que rompieron límites y paradigmas para alcanzar un objetivo. La misma creación debió ser fruto de una pasión desbordante de Dios por verla realizada; y qué decir del plan maestro de Salvación. Pasión total.

Ester 4:15-17

Mardoqueo y su prima/hija adoptiva Ester, son parte de los deportados de Jerusalén a Babilonia por Nabucodonosor. En Susa, capital del imperio Persa, Mardoqueo enfrentó diferentes desafíos y en el más fuerte de ellos fue Ester quien halló la victoria.

Al no querer Mardoqueo inclinarse ante Amán, segundo en poder del imperio, éste decide destruirlo a él y a todos los judíos junto con él. Este hecho despertó una pasión vehemente en Ester, quien arriesgó su propia vida presentándose ante el Rey para interceder por su pueblo. Esa pasión la llevó a actuar con sabiduría, prudencia, a diseñar todo un plan, en el cual incluyó su ayuno y el del pueblo judío para pedir a Dios su respaldo en este propósito de librar de la muerte a toda una nación.

Dios obró en el asunto y en el desenlace de este drama de la vida real, a Mardoqueo se le asigna el puesto de su enemigo Amán, se hace justicia, y se le garantiza protección a todos los judíos. Debido al acto valeroso y apasionado de Ester, se salvó una nación entera y los judíos tuvieron gozo y alegría y muchos otros se hicieron judíos.

Cuando conozco mi objetivo, viene la pasión

Hoy encontramos personas que viven una vida sin motivación, vacía, rutinaria, porque no han descubierto su propósito en la tierra.

Cuando conocemos nuestro propósito en la vida, encontramos un objetivo, nos damos cuenta que cada vivencia debe llevarnos a su cumplimiento.

Cuando empoderamos una visión frente a ese objetivo, vienen las metas para alcanzarlo y por supuesto aparece la PASIÓN, aquella fuerza que nos motiva a realizar todo lo posible y mucho más para lograrlo.

Con pasión se traza un camino

Tener pasión no es actuar a la ligera, sin rumbo, con imprudencia. Todo lo contrario, es querer llegar al final acertada y concretamente, para lo cual se requiere planeación, estrategia, sabiduría y desde luego, la dirección de Dios.

Servir en la obra de Dios requiere pasión

Es una prioridad de los cristianos servir a Dios, un mandato, un objetivo que debe surgir naturalmente en la vida de alguien agradecido por una Salvación tan grande e inmerecida.

Esto nos debe llevar a tener objetivos claros:  ¿Cuál es mi llamado?   ¿Hacia dónde voy?

Servir en la obra de Dios nos debe tener enfocados en Él y en el prójimo. Nuestra vida cumple un propósito de adoración a Él y de bendición a muchos otros, y lograrlo requiere pasión.

Algo debe arder con fuerza en nuestro interior que nos lleve a tener convicción y certeza del objetivo propuesto y por tanto esto genera disposición de entrega total. El amor por esta causa nos llevará al límite de poder decir como Ester: “Y si perezco, que perezca”.

Psa. Olga Sofía Castañeda