Aprendiendo De Los Buenos Ejemplos

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Nuestra mayor tarea es cumplir la gran comisión, por lo que debemos hacer discípulos en todos los lugares. Partiendo de esto, es primordial plantar nuevas iglesias en donde los discípulos puedan seguir un proceso de edificación en la vida cristiana. En el libro de los Hechos se muestra la manera en la que fueron plantadas algunas de las iglesias de esa época, entre ellas la de Filipos. Aprendamos de este ejemplo y apliquemos lo aprendido en nuestra actual forma de plantar.

Hechos 16:11-40

La iglesia de Antioquía enviaba a sus misioneros a compartir el mensaje del evangelio, quienes se ubicaban en sitios estratégicos y determinantes para el cumplir con la misión. Los misioneros llegaron a las ciudades más importantes del momento y de esa manera afianzaron el evangelio en las ciudades, para así continuar con los sectores rurales.

Se requiere una planeación Vs. 11-12
Pablo y su equipo de plantación definieron un plan que los llevó a Filipos. Este equipo invirtió tiempo adaptándose al lugar, relacionándose con las personas y determinando las formas que permitan cumplir con la misión. ¿Qué conoce usted de las personas que desea alcanzar con el evangelio para plantar una nueva iglesia?

Planear es una tarea básica en la plantación, no excluye la labor del Espíritu Santo, por lo contrario es una herramienta que ayuda a los equipos plantadores a tener una guía para el trabajo y les ayuda a enfocarse.

Hay que tener en cuenta el entorno Vs. 13-15
El equipo de plantación debe invertir tiempo para relacionarse con las personas que viven en el lugar y encontrar con quién se puedan relacionar y tener contactos para evangelizar y consolidar. Debemos ir a donde están las personas; a sus sitios recurrentes, recordemos que la orden del Señor Jesucristo es “id”, y este es el requisito para que puedan venir. Creemos puentes de acercamiento y dejemos que Dios les convenza de la necesidad de darle un rumbo distinto a su vida.

En esta tarea el sufrimiento está presente Vs. 16-19
El cumplimiento de la tarea de plantación es una lucha contra los poderes espirituales que controlan a las personas. Este enfrentamiento puede generar situaciones inesperadas que le traigan sufrimiento al equipo plantador. En nuestro ejemplo, el equipo plantador enfrentó diversas situaciones como ir a la cárcel por cumplir su tarea de predicar el evangelio y ofrecer una vida de libertad a los esclavos y explotados.

Dios respalda y sorprende Vs. 20-25
Estando en la prisión, Pablo y el equipo de plantación, en lugar de quejarse, decidieron adorar a Dios en las condiciones aún menos apropiadas. Dios tenía todo bajo control y les mostró su respaldo en momentos tan críticos como los que estaban viviendo.
 

Los equipos de plantación deben entender los riesgos y luchas que se generan con el cumplimiento de la misión. Esto demanda estabilidad espiritual y emocional de todos los miembros del equipo misional. Allí vemos cómo Dios utiliza la naturaleza para que se cumplan sus propósitos, y estos asuntos se escapan del control de los humanos.

Los valores se mantienen Vs. 35    
Pablo y sus compañeros de equipo conocían sus derechos y también lo que implicaba ser misioneros en un medio tan complicado, supieron utilizarlos en el momento adecuado y no como excusa de protección.

Se debe consolidar el trabajo Vs. 40
Cuando Pablo y su equipo salieron, establecieron la consolidación al nuevo grupo de creyentes como la oportunidad para darle solidez al trabajo inicial. Todo equipo plantador debe aprovechar las diferentes circunstancias y situaciones que viven para fundamentar en la fe a los nuevos creyentes, logrando que sigan adelante.

En la tarea de plantación podemos seguir ejemplos como el de la iglesia de Filipos, es un referente claro de cómo en medio del llamado y las dificultades se puede seguir plantando iglesias.

La plantación de nuevas iglesias tiene buenos ejemplos, sigamoslos y encontraremos una ayuda para continuar en la labor de servir para que otros conozcan de Cristo y se congreguen en una nueva iglesia. Requiere de un sacrificio, pero debemos hacerlo confiando en que Dios está con nosotros.

“El carcelero los llevó de nuevo a su casa y les dio de comer. Él y su familia estaban muy felices de haber creído en Dios.” Hechos 16:34

Por: Luis Efren Grueso