Los Desplazados Van Plantando

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En la historia de la humanidad nos encontramos con movimientos masivos de personas que salen de un lugar a otro, algunas de las causas son la violencia política o religiosa y la búsqueda de mejores condiciones de vida, pero al salir de un lugar y llegar a uno nuevo tenemos la gran oportunidad de compartir del amor y la misericordia de nuestro buen Dios a quienes no han sido alcanzados.

Hechos 11:19-30

Los primeros cristianos que vivían en Jerusalén, experimentaron el desplazamiento ya que los líderes religiosos Judíos y romanos los consideraban peligrosos para sus intereses ideológicos y políticos.

Al tener una perspectiva positiva y entendiendo el desplazamiento como una oportunidad de compartir el evangelio, es prudente tener en cuenta estos pasos por seguir, como lo hicieron estos creyentes:

1. Entender nuestro contexto (vs 19-21)

El mundo no es el mismo de cuando nacimos, estamos inmersos en otra realidad, una de ellas es la globalización, la cual nos vincula por medio de la economía, la tecnología y las comunicaciones, manteniendonos informados y afectados al mismo tiempo. Esta es una gran oportunidad que  podemos aprovechar para fundamentar a los cristianos como discípulos universales, superando regionalismos, localismos y parroquialismo, y ponernos en contacto con un mundo global.

Las expresiones bíblicas de “Jerusalén, Judea, Samaria y Hasta lo último de la tierra” se pueden considerar como una nueva perspectiva  global de la tarea que debemos realizar, no hay fronteras que detengan el cumplimiento de la misión.

Con la globalización se dan los movimientos migratorios, circunstancias que debemos aprovechar y desarrollar la concienciación de llevar el mensaje del Evangelio y la apertura de nuevas iglesias por todas partes. Los movimientos migratorios internos y externos, son vehículos que Dios utiliza para que realicemos la misión de extender su Reino plantando nuevas iglesias en una sociedad marcada por la incertidumbre y la angustia del futuro.

Los cristianos que fueron desplazados a la fuerza y salieron para proteger la vida, buscaron a los judíos y a los griegos para compartir su fe en Jesucristo.

2. Tener una iglesia que acompaña (vs. 22-26)

Las iglesias con una mentalidad global colaboran y están pendientes de aquellos cristianos que se vinculan a otras comunidades para dar inicio a nuevas iglesias, no los dejan solos, los consideran parte fundamental de su familia y entienden que son sus brazos en la extensión misional.

La cooperación es un factor que se requiere para lograr plantar nuevas iglesias en los sitios donde llegan los cristianos. Esto hace que desaparezca la pasividad ya que entendemos que somos parte de un gran equipo, interesado en alcanzar a las personas y mostrarles cómo el evangelio les brinda una vida distinta.

3. Cumplir la labor profética (vs. 27,28)

Los cristianos tenemos una labor que cumplir donde lleguemos, plantar nuevas iglesias y comunicar el mensaje de esperanza en medio de una sociedad que experimenta profundos desencantos, crisis en todos los aspectos, necesidades galopantes y una incertidumbre sobre el futuro.

4. Solidaridad en las calamidades (vs. 29,30)

Cuando surgen las necesidades locales, las iglesias hermanas se unen para ayudar a las otras y que salgan adelante. Esto es parte del mensaje que se requiere compartir en medio de un mundo globalizado, donde son los interés particulares son  lo que apremian en todas las relaciones y la iglesia debe ser una voz profética que brinda una alternativa y un ejemplo a seguir

Los cristianos que salen buscando nuevas posibilidades para mejorar la vida, los debemos capacitar y empoderar para que sean plantadores de iglesias, ejemplo de solidaridad y una voz que trae esperanza  a un mundo mediatizado por  la desesperanza y el miedo del futuro

Una de las tareas que tenemos como iglesia es la de llevar a cada hermano a considerar la posibilidad de ser un plantador en potencia. Donde llegue pueda dar inicio a un grupo de vida o un nuevo campo de predicación.

Vs 21.” Y Dios les dio poder y los ayudó para que muchos aceptaran el mensaje y creyeran en Jesús”.

Por: Efrén Grueso