Una Iglesia que se Moviliza y Lleva Esperanza
El 10 de agosto Colombia enfrentó un terremoto que generó afectaciones en diferentes zonas del país, especialmente en departamentos como Valle del Cauca, Risaralda, Chocó y Quindío; donde muchas familias tuvieron que afrontar daños, pérdidas y días de incertidumbre. Aun en medio de esta situación, diferentes sedes de nuestra Familia Aliancista se movilizaron para acompañar a las personas afectadas y contribuir con la atención de sus necesidades más urgentes.

Varias de nuestras sedes se dispusieron como centros de acopio, facilitando la recolección y organización de alimentos, elementos de primera necesidad y otras ayudas que posteriormente fueron trasladadas a las zonas damnificadas, incluso sedes ubicadas en municipios que también experimentaron afectaciones encontraron maneras de servir y aportar a otras comunidades que atravesaban situaciones de mayor necesidad.
Esta movilización permitió acompañar no solamente a familias pertenecientes a las iglesias, sino también a personas de las comunidades donde tienen presencia. De esta manera, la respuesta frente a la emergencia también se convirtió en una oportunidad para servir a las personas y hacer visible el amor de Jesús a través de acciones. Estos espacios permitieron acercamiento a las personas, escucharlas y acompañarlas en un momento complejo y representó una oportunidad para compartir esperanza y dar a conocer el mensaje de Jesús a quienes todavía no lo conocen.


Agradecemos a toda la Familia Aliancista que ha respondido ante esta dificultad con generosidad, que ha abierto sus puertas para abrazar y acoger a quienes lo necesitan, y que se ha levantado en oración por nuestra nación. Aunque ya han pasado las primeras semanas de la emergencia, las necesidades continúan; por eso, les animamos a permanecer atentos y dispuestos a responder a las oportunidades de servicio que se presenten en nuestras comunidades.
Sigamos aportando, abrazando y cuidando, que nuestra respuesta como Iglesia sea llevar esperanza y mostrar, con nuestras acciones, que Jesús está presente en medio de las personas y sus necesidades.
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